Dormir de lado es una de las posiciones más comunes y, para muchas personas, resulta completamente cómoda. Sin embargo, no todos los lados producen exactamente las mismas sensaciones en el cuerpo.
El lado sobre el que duermes puede influir especialmente en personas que tienen reflujo, ciertos problemas respiratorios o molestias musculares. Por eso, si normalmente duermes de lado, vale la pena conocer qué ocurre con cada posición.
Y hay un detalle que suele llamar especialmente la atención: para las personas que sufren reflujo durante la noche, dormir sobre el lado izquierdo puede resultar más favorable que hacerlo sobre el derecho.
¿Por qué importa el lado sobre el que duermes?
Cuando estás acostado, la posición del estómago y del esófago cambia respecto a cuando estás de pie.
Esto puede modificar la facilidad con la que el contenido del estómago regresa hacia el esófago.
En personas con enfermedad por reflujo gastroesofágico, este fenómeno puede provocar ardor, regurgitación, sabor ácido en la boca, tos nocturna o molestias que interrumpen el sueño.
La posición del cuerpo no es la única causa del reflujo, pero puede influir en los síntomas nocturnos.
Dormir sobre el lado izquierdo puede ayudar con el reflujo
Diversos estudios han encontrado que dormir sobre el lado izquierdo puede reducir la exposición del esófago al ácido en personas con reflujo.
Una revisión de investigaciones encontró que esta posición se asociaba con menos exposición al ácido y una eliminación más rápida del contenido ácido del esófago en comparación con dormir sobre el lado derecho o boca arriba.
Esto tiene una explicación relacionada con la anatomía.
Cuando estás sobre el lado izquierdo, el estómago queda colocado de una manera que puede dificultar que su contenido suba hacia el esófago.
Por eso, algunas personas con reflujo nocturno pueden notar una diferencia importante al cambiar de posición.
¿Entonces dormir sobre el lado derecho es malo?
No.
Esta es una distinción importante.
Dormir sobre el lado derecho no significa que estés dañando tu cuerpo.
Millones de personas duermen así sin experimentar ningún problema.
La diferencia se vuelve más relevante cuando una persona tiene determinados síntomas, especialmente reflujo nocturno.
Si no tienes molestias y descansas bien sobre el lado derecho, no existe una razón general para pensar que debas evitar automáticamente esa posición.
¿Qué ocurre cuando duermes boca arriba?
Dormir boca arriba también puede ser perfectamente normal.
Sin embargo, algunas personas pueden experimentar más ronquidos o problemas relacionados con la respiración en esta posición.
Durante el sueño, los tejidos de la garganta pueden relajarse y reducir el espacio disponible para el paso del aire.
En algunas personas con apnea obstructiva del sueño, las pausas respiratorias pueden ser más frecuentes cuando duermen boca arriba y disminuir cuando duermen de lado.
Eso no significa que dormir de lado sea un tratamiento universal para la apnea.
Cuando existe apnea del sueño, es importante recibir una evaluación adecuada y seguir el tratamiento recomendado.
¿Y qué pasa con el corazón?
En internet aparecen muchas afirmaciones que aseguran que dormir sobre determinado lado puede perjudicar directamente al corazón.
La realidad es bastante más compleja.
En personas sanas, no existe una regla general que indique que dormir sobre el lado izquierdo sea peligroso para el corazón.
Algunas personas con determinadas enfermedades cardíacas pueden sentirse más cómodas sobre un lado que sobre otro, especialmente si una posición provoca dificultad para respirar.
En estos casos, la comodidad y las recomendaciones médicas individuales son más importantes que las reglas generales que circulan en redes sociales.
El embarazo es una situación diferente
Durante el embarazo, especialmente a medida que avanza, dormir de lado suele ser una posición utilizada para descansar.
También puede resultar más cómoda con una almohada entre las piernas o una almohada que proporcione apoyo al abdomen.
Las recomendaciones pueden cambiar dependiendo de la etapa del embarazo y de la situación particular de cada persona, por lo que las indicaciones del profesional que lleva el embarazo deben tener prioridad.
Una almohada puede cambiar mucho la posición
No todo depende de si duermes sobre el lado izquierdo o derecho.
La altura de la almohada también importa.
Si es demasiado alta, puede mantener el cuello inclinado durante horas.
Si es demasiado baja, puede provocar el efecto contrario.
Lo ideal es que la cabeza y el cuello queden razonablemente alineados con la columna, sin una inclinación exagerada hacia arriba o hacia abajo.
La posición de las piernas también cuenta
Cuando duermes de lado, la pierna que queda arriba puede caer hacia delante y provocar una torsión de la pelvis.
Algunas personas encuentran más cómodo colocar una almohada entre las rodillas.
Esto puede ayudar a mantener las piernas en una posición más estable y reducir determinadas molestias en la espalda o las caderas.
No es una obligación ni existe una almohada específica que todo el mundo necesite.
La comodidad individual es la guía principal.
¿Por qué algunas personas se despiertan con dolor?
Dormir durante varias horas en una misma postura puede ejercer presión sobre ciertas zonas del cuerpo.
El hombro que queda contra el colchón puede soportar bastante peso.
La cadera también puede recibir presión, especialmente si el colchón es muy firme.
Si además el cuello permanece en una posición incómoda, es posible despertar con molestias en los hombros, cuello o espalda.
En estos casos, cambiar la postura, ajustar la almohada o revisar el colchón puede ser útil.
No necesitas dormir toda la noche exactamente igual
El cuerpo cambia de posición naturalmente mientras duermes.
No es necesario pasar ocho horas perfectamente inmóvil sobre el lado izquierdo.
Puedes comenzar la noche de un lado y terminar sobre el otro.
También puedes cambiar de postura varias veces sin darte cuenta.
Esto forma parte del sueño normal.
Por eso, intentar controlar conscientemente cada movimiento durante la noche probablemente sea menos útil que crear un entorno cómodo para descansar.
Si tienes reflujo, hay otros hábitos importantes
La posición al dormir es solo una parte de la estrategia para controlar el reflujo nocturno.
También puede ser útil evitar acostarse inmediatamente después de comer.
Dejar varias horas entre la cena y la hora de acostarse puede ayudar a algunas personas que presentan síntomas después de las comidas.
Elevar la parte superior del cuerpo durante el sueño también puede ser una estrategia utilizada para reducir los síntomas nocturnos.
Además, conviene identificar qué alimentos o bebidas desencadenan los síntomas en cada persona, ya que no todos reaccionan de la misma manera.
¿Cuándo deberías consultar a un profesional?
No conviene atribuir todos los problemas nocturnos a la posición para dormir.
Si tienes reflujo frecuente, dolor persistente, dificultad para tragar, pérdida de peso inexplicable, vómitos recurrentes o molestias que empeoran, es recomendable buscar valoración médica.
También es importante prestar atención a los problemas respiratorios durante el sueño.
Ronquidos muy fuertes, pausas observadas en la respiración, despertares con sensación de ahogo y somnolencia excesiva durante el día pueden ser señales que merecen evaluación.
Entonces, ¿cuál es el mejor lado para dormir?
No existe un lado universalmente perfecto para todas las personas.
Si tienes reflujo nocturno, el lado izquierdo puede ofrecer ventajas y reducir determinados síntomas.
Si no tienes reflujo y duermes cómodamente sobre el lado derecho, no significa que estés perjudicando tu salud.
La postura más adecuada depende de tu comodidad, tus síntomas y tus circunstancias personales.
Así que la próxima vez que te despiertes y descubras que llevas horas durmiendo de lado, no tienes por qué preocuparte.
El verdadero objetivo no es encontrar una postura “mágica”, sino conseguir un sueño cómodo, reparador y compatible con las necesidades de tu cuerpo.














